La activista medioambiental Greta Thunberg, criticó a los líderes mundiales de hacer un show sobre el cambio climático antes que adoptar medidas reales, con su ya conocido discurso en el que repetía una y otra vez “blablablá”. Dados los acontecimientos y comentarios de especialistas en la materia, tristemente Glasgow, escenario de la cumbre COP26, es otro blablá.

Martí Saballs, columnista del periódico “El Mundo” de España, se ha referido así al tema: “Glasgow es una fiesta donde los amos del mundo piden a los propietarios de coches diésel que cambien de automóvil porque contaminan… una fiesta que los ciudadanos de China, Pakistán, India, Indonesia, Bangladesh, Vietnam, Filipinas, Malasia, o Myanmar no acaban de entender o de enterarse. Un cincuenta por ciento de la población vive en esta zona del planeta (en condiciones de pobreza e insalubridad). Según la Agencia Internacional de la Energía, de 1990 a 2020 la emisión de CO2 a la atmósfera de China creció un 372%, de India un 335% y de Indonesia un 344%…”.

Bjorn Lomborg, presidente del Copenhagen Consensus Center y visiting fellow en Hoover Institution de la Universidad de Stanford, escribe en el periódico La Tercera de Chile, que en colaboración con 27 de los mejores economistas climáticos del mundo y tres premios Nobel, su grupo de expertos, el Consenso de Copenhague, descubrió que la política climática más eficaz a largo plazo consiste en invertir muchos más recursos en Investigación y Desarrollo (I+D) verde. Durante la cumbre del clima de París de 2015, la mayoría de los países del G20 prometieron duplicar el gasto en I+D, en innovaciones de energía verde para 2020. Lomborg, dice que por desgracia estos países también están incumpliendo esta promesa.

En términos estrictamente jurídicos, sería altamente favorable ya no sólo el compromiso internacional del G20 en I+D verde; sino la adopción de un Tratado Internacional de naturaleza vinculante para todos los países de la ONU, que obligue a los Estados el mantenimiento, organización, y funcionamiento, entre otras materias de tan esperada promesa incumplida. El futuro de la humanidad misma está en peligro, y es preciso atender este asunto con prioridad y elevado sentido de responsabilidad planetaria.

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