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Lo que sucede en la Tierra desde el inicio de la pandemia por el Covid19 tiene dimensiones orwellianas y apocalípticas: tres millones y medio de personas muertas a causa del virus, una desaceleración de la economía a escala planetaria que hunde en la pobreza a un inestimable grupo de ciudadanos de la Aldea Global, y un deterioro sin cifras oficiales acerca de la salud mental de la población en todo el orbe.

¿Quién o quiénes son los responsables?. ¿Es posible que la Humanidad en el siglo XXI, y en su conjunto, no conozca la verdad de los hechos?. Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi y sus aliados fueron claramente los culpables de provocar el conflicto bélico, y nadie duda ya que Hitler comandó un ejército destinado a la destrucción de Europa Occidental.

Es cierto que si la teoría de la fuga del virus del Instituto de Virología de Wuhan constituye la piedra angular de todo este rompecabezas, los responsables deberían al menos pasar por Tribunales de Justicia Internacionales, para responder por su grado de culpabilidad.

Pero antes que nada es preciso conocer la verdad. Amanda Mars y Macarena Vidal Liy, para el periódico El País de Madrid, reportaron el 27 de mayo de 2021:

El día 13, un grupo de 18 científicos de universidades de élite, como Harvard, Stanford y Yale, publicaron una carta abierta en la revista Science haciendo un llamamiento para que se considerase “seriamente” la hipótesis (del accidente del laboratorio chino) hasta que hubiese datos suficientes que permitieran descartarla. El lunes, cuando al doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergología y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, le preguntaron si aún creía que el virus se había desarrollado de forma natural, respondió: “La verdad es que no. No estoy convencido de ello, debemos seguir investigando lo que pasó en China”.

Y el miércoles, el propio presidente Joe Biden publicó un comunicado recalcando que las dos hipótesis son posibles. Nada más llegar a la Casa Blanca, cuenta, encargó a los servicios de inteligencia un informe sobre el origen del coronavirus que recibió a principios de este mes. La comunidad de inteligencia ha llegado a un consenso en torno a “dos probables escenarios”, el del contacto animal-humano y el accidente de laboratorio, pero no ha llegado a una conclusión definitiva. “Mientras dos elementos en la comunidad de inteligencia se inclinan hacia el primer escenario y otro se inclina hacia el último —cada uno con baja o moderada confianza—, la mayoría de elementos no cree que haya suficiente información para determinar que uno es más probable que otro”. Así, ha pedido a sus agentes que redoblen los esfuerzos y le entreguen un estudio lo más definitivo posible en el plazo de 90 días.

El accidentado camino de las relaciones diplomáticas entre China y Estados Unidos, no debe hacer perder de vista lo esencial: los seres humanos destruidos moral, económica o psicológicamente por el virus, tienen el derecho de conocer los acontecimientos.

Meses atrás se trató de consolidar un grupo de trabajo para hacer posible un Tratado Internacional que protegiera a la Humanidad frente a pandemias. Hoy, este acuerdo es más que urgente.

Igualmente, surgen voces que reclaman la instauración de órganos de gobierno supranacionales de alcance mundial, e inclusive una Constitución Universal – tal el caso del brillante filósofo Luigi Ferrajoli – que sustituya el carácter precario del derecho internacional público actual.

Si fuimos capaces de crear una Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuando menos deberíamos también creer que en este mundo globalizado, es menester tener instituciones para salvaguardar los derechos y las libertades fundamentales, y hacer frente a todo tipo de calamidades.

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