Sendero de fragancia

Te desnudo como un canto matutino

como un suave pergamino

que ataviado va

de ostiones y cortafuegos.

Te desnudo en mi camino

eres la sal que va celeste

el juego de mediodía

la tarde silenciosa

el pasar de los años.

Deslumbrante vas y vienes dormida.

Allí te veo otra vez

en mis raudos pensamientos.

La noche acabó con este ciclo

de ufana soledad

llegaste al fin

otra vez la nívea mariposa

reposa en mi sendero.

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